Sistema financiero
Manual para ahorristas
La sucesión de decretos, resoluciones y circulares derivó en un laberinto normativo y financiero pocas veces visto
  • Corralito, corralón, bonos, Cedros, notas y cuentas "L" son apenas parte del cuadro actual
  • Un mapa posible
En el principio fue Domingo Cavallo. Y el principio fue hace apenas nueve meses y medio.
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El superministro de los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa gestó en diciembre de 2001 un cerrojo que con el correr de los días ganó el mote de "corralito". Su intento desesperado por detener la fuga de depósitos bancarios e impedir el colapso del sistema financiero forzó la bancarización de decenas de miles de personas.
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A veces, sin embargo, el remedio puede ser peor que la enfermedad. La contracción de la economía real fue palpable casi de inmediato y el fastidio, generalizado.
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El devenir posterior es sabido. Presidentes, default festivo, devaluación, "corralón", pesificación de los depósitos, primer canje y reprogramación de fondos, intrigas palaciegas, cambio de titulares en el Banco Central (BCRA) y en el Palacio de Hacienda, dólar alpinista, peso devaluado, Lebacs, Bodenes, Cedros y cuentas "L", y desde esta semana, un segundo canje de depósitos reprogramados y liberación parcial de fondos.
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Y en medio de los vaivenes, el grueso de los ahorristas sufre una constante confusión.
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Sin mayores conocimientos de cómo funciona la operatoria bancaria tradicional y, por supuesto, mucho menos la operatoria en tiempos de cine catástrofe, los depositantes buscan con recelo y un poco de vergüenza una explicación, una sugerencia y, obvio, su dinero.
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¿Dónde está ahora ese dinero? En la sala de espera del parto del segundo canje de depósitos reprogramados por bonos, el Canje II, que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció el martes pasado, pero que aún resta poner en funcionamiento.
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Todos los ahorristas con depósitos acorralados pueden, en la práctica, participar en este nuevo trueque y, dependiendo del monto de sus ahorros, hacerse de dinero en efectivo. Incluidos quienes ya optaron por hacerse de títulos públicos en el primer canje.
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Laberinto económico
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Tras la pesificación compulsiva, los ahorristas recibieron un saldo en pesos equivalente a $ 1,40 por cada dólar, del que sólo $ 7000 en las cajas de ahorro o $ 14.000 en las cuentas corrientes quedó en cuentas a la vista. El resto -o el total, si el cliente no solicitó el giro- fue reprogramado en siete montos y plazos distintos.
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Luego vino una primera emisión de bonos, según el decreto 494/02, que incluyó dos títulos en dólares -Bono 2% 2012 y Bono Libor + 1% 2012-, y otro en pesos -Bono 3% 2007.
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A su vez, el decreto 905/02 reemplazó los bonos en dólares por otro, también en dólares, a 10 años -Libor 2012 US$-, y el bono en pesos, por otro también en pesos, a cinco años -Pesos 2% 2007.
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La norma creó, además, un tercer bono en dólares -Libor 2005 US$- para los ahorristas mayores de 75 años, o con fondos provenientes de indemnizaciones, o en riesgo de vida, o con saldos reprogramados a principios de febrero menores a 10.000 pesos.
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A esto se sumó la conversión de los depósitos reprogramados por Cedros, títulos emitidos por cada banco, con períodos para el pago de intereses -o renta- y la devolución del capital -amortización.
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Las disposiciones determinaron que cada banco creara 17 variantes o series de Cedros, de modo tal que cada cliente recibió más de una de estas series. En general, entre dos y cuatro tipos de bonos, los que pueden comercializarse por separado.
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Las ventajas de los Cedros con respecto a los reprogramados fueron, en esencia, dos. La primera, que pueden ser comercializados en el Mercado de Valores como los títulos públicos y las acciones bursátiles. La segunda, el pago de capital e intereses se adelantó en ciertas series hasta cinco meses.
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Nuevo canje, más bonos
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El anuncio el martes último del Canje II sumó una nueva opción de liberar fondos que quedará habilitada para los ahorristas que a fin de mayo tenían depósitos reprogramados de hasta $ 7000 (sin incluir el CER), quienes deberán manifestar su intención de recuperar su dinero en el mostrador del banco donde lo tenía depositado antes del colapso.
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El ahorrista tendrá treinta días para hacer uso de la opción, a contar desde el día en que se publique en el Boletín Oficial el decreto que oficializa el canje. En principio, además, podrá optar por disponer libremente de sus fondos desde el 1° del mes próximo.
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Pero no cualquier ahorrista podrá solicitar la liberación de fondos, ya que los clientes con depósitos superiores a $ 7000 no accederán al beneficio. Así, por ejemplo, quien tenía $ 20.000 no podrá pedir la liberación de $ 7000 y seguir acorralado por los restantes 13.000 pesos. El límite de $ 7000 cuenta, de todos modos, con una excepción. El Gobierno habilitó subir el tope a $ 10.000, aunque dependerá de cada banco. Varias entidades adelantaron a LA NACION su intención de elevar el tope, aunque optaron por postergar el anuncio público, decisión ya tomada por los bancos Ciudad, Banex y Société Générale.
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Abanico de opciones
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Con el nuevo canje, las opciones para los ahorristas con depósitos superiores a $ 7000, al igual que para quienes no están interesados en liberar los fondos, son dos: seguir en su situación actual -como tenedor de Cedros o de algún bono del primer canje- o requerir uno de los dos nuevos bonos. Uno emitido por el Estado, en dólares, y el otro por cada banco, en pesos.
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El nuevo bono público (Boden 2013) será en dólares y adquirible a razón de $ 1,40 más CER. Vencerá en 2013, con amortizaciones anuales del 12,5% del capital desde el 30 de abril de 2006 e intereses semestrales, según una tasa Libo máxima del 3% anual.
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El título ofrecerá una garantía extra, ya que el banco donde estaban los depósitos reprogramados deberá respaldar los vencimientos de capital e intereses hasta $ 1,40 más CER.
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El otro bono, en pesos, será emitido por cada banco, que deberá aceptar el canje de los Cedros bajo su responsabilidad. Se indexará por el CER y con un interés del 2% anual. También vencerá en 2013, con amortizaciones anuales y pagos semestrales de intereses, y contará con una garantía extra. El Estado emitirá una "opción de conversión a moneda de origen" de los depósitos para cubrir la diferencia que pueda generarse entre el valor del bono en pesos más CER y el valor original del depósito en dólares.
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Por su parte, los tenedores de bonos del primer canje podrán sumarse al segundo canje, pero con una limitación y una puerta de salida. Sólo podrán cambiar su posición actual por el bono bancario, pero quienes tomaron títulos del primer canje teniendo menos de $ 7000 en su haber podrán optar por disponer libremente del efectivo a partir de octubre.
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La liberación de cuentas
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Octubre encarna una apuesta doble para el Gobierno. Primero, porque es la fecha a partir de la cual el grueso de los ahorristas -estimado en el 65% del total- podrán liberar sus $ 7000; segundo, porque es el día indicado para la inauguración de las cuentas "L".
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Para el presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, la reglamentación de las nuevas cuentas de libre disponibilidad, el 2 del actual, significó mucho más que una medida. Representó un paso en el camino del adiós al corralito.
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La entidad ratificó, además, una disposición por la que obliga a los bancos a discriminar los saldos disponibles de los indisponibles.
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La orden abre las puertas para que los fondos bancarios puedan transferirse entre cuentas propias o de terceros manteniendo sus características originales. Esto es, que el saldo disponible en una cuenta -el dinero que se acumuló como remanente de lo no extraído o ingreso por un depósito en efectivo-, se puedan transferir a un tercero que podrá retirarlo en efectivo o mantenerlo depositado como dinero "disponible".
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La modificación no es menor. Hasta aquí, si el titular de una cuenta transfería dinero de su cuenta a otra propia o de un tercero, sin importar si se trataba de fondos acorralados o libres, ese dinero quedaba atrapado en el corralito. Así, quien lo recibía sólo podría extraer a razón de $ 300 semanales o $ 1200 mensuales.
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Ahora, unos $ 6700 millones depositados en cuentas transaccionales, según los últimos datos oficiales, gozarán de libertad "garantizada", ya que los bancos deben discriminar su condición, sin alegar trabas, como ocurrió en los últimos meses, cuando los amparos arreciaban y las entidades buscaban preservar toda la liquidez posible.
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Las modalidades de cuentas "L" desde el 1° del mes próximo incluirán cajas de ahorros para personas físicas y cuentas corrientes especiales para personas jurídicas, en pesos y en dólares. Además se podrá operar con cheques "L", diferentes de los tradicionales por su diseño, cuyas bases envió anteayer el BCRA a las entidades en la comunicación "A" 3728.
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Se podrá depositar en efectivo, ya sea en ventanilla o por cajeros automáticos, o con cheques "L", y recibir transferencias de fondos que sean de libre utilización, provenientes de otras cuentas de igual carácter o de cuentas del corralito con márgenes de extracción en efectivo.
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El dinero de estas cuentas, en tanto, podrá retirarse por ventanillas, cajeros o transferencias "L" hacia otras cuentas similares o acorraladas, pero en este último caso el depositante deberá resignar el atributo de libre disponibilidad de esos fondos si la cuenta receptora no dispone de márgenes asociados libres.
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Los bancos, por su parte, no podrán excusarse en limitaciones informáticas para no discriminar los saldos de libre disponibilidad. El Banco Central dispuso que desde mañana deberán tener preparados sus sistemas.
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En caso contrario, deberán asegurar que las transferencias "L" puedan hacerlas con cheques "L" o por cámara, en los que no podrán cobrar "más de lo que cobren por la venta de un cheque de pago financiero común".
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Esto no es todo, sin embargo.
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Fuentes bancarias adelantaron a LA NACION que queda un trecho por recorrer para que funcionen las últimas normativas del BCRA y el Ministerio de Economía.
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Por lo pronto, prevén estar en condiciones operativas de recibir los pedidos de liberación de los $ 7000 desde el lunes de la semana próxima.
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Por Hugo Alconada Mon
De la Redacción de LA NACION

LA NACION | 15/09/2002